25 Octubre 2026
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Conoce algunas de las claves para adaptar tu cerebro al horario de invierno

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25 de Octubre de 2026

Conoce algunas de las claves para adaptar tu cerebro al horario de invierno

Reloj / Archivo

 

La madrugada del próximo 25 de octubre los relojes se retrasarán una hora y a las tres de la madrugada serán las dos. Este cambio será inmediato en los dispositivos tecnológicos, pero el cerebro humano necesita más tiempo para ajustarse al nuevo horario.

 

Por ello, desde NeuronUP, recuerdan que “nuestro organismo cuenta con un reloj biológico que ayuda a regular cuándo se siente sueño, cuándo se está más alerta y cómo varían determinados procesos a lo largo del día”. Cuando se modifican de golpe los horarios de actividad y descanso, tendemos a funcionar según su ritmo anterior, y necesitamos un proceso de adaptación.

 

No obstante, este hecho no afecta a todos por igual. Según Valeria Medina, neuropsicóloga de NeuronUP, “algunas personas apenas lo notan o se adaptan en uno o dos días, mientras que otras pueden experimentar cambios en el sueño o mayor somnolencia durante alrededor de una semana y, en algunos casos, más tiempo”.

 

Lejos de alertas, la transición de octubre suele ser más sencilla que la primaveral porque al sistema circadiano le resulta más fácil retrasar sus horarios que adelantarlos. Además, el horario de invierno favorece una mayor coincidencia entre la luz de la mañana y el inicio de las actividades, por lo que encaja mejor con el ciclo natural de luz y oscuridad.

 

Como matiza Medina, “esto puede favorecer que el sueño llegue a una hora compatible con las obligaciones del día siguiente, aunque no significa que todo el mundo vaya automáticamente a dormir mejor o a tener mejor memoria o atención”.

 

Durante la adaptación, pueden aparecer lapsos más cortos de atención, dificultades para concentrarse o respuestas más lentas. También pueden verse comprometidas la memoria de trabajo y ciertas capacidades relacionadas con la planificación o la toma de decisiones, además de la somnolencia.

 

Para facilitar esta transición, desde NeuronUP recomiendan “mantener horarios regulares, procurar que el cambio de hora no se sume a una falta de descanso acumulada, aprovechar la luz natural durante el día y reducir la iluminación intensa cuando se acerca la hora de dormir”. Medina también recomienda mantener la actividad física, las actividades que se disfrutan y el contacto con otras personas durante estos días.

 

Si después de una o dos semanas el cansancio, el mal descanso o las dificultades de concentración no mejoran, conviene dejar de atribuir el malestar al cambio de hora y valorar otras causas. De la misma forma, tampoco es necesario esperar si los síntomas son intensos, interfieren de forma importante en la vida o aparece somnolencia al conducir.

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